El otoño del 2012 tiene apenas unas horas de vida, entró en nuestras vidas durante el pasado fin de semana, por lo menos en esta parte del mundo, porque nuestros amigos del otro lado del charco están disfrutando de la primavera.

Yo estoy encantado porque el otoño es un periodo que me gusta mucho: sus colores, su temperatura pero, sobre todo, la atmósfera que respiran las casas cuando esta estación se instala en los interiores de las mismas.

Además, hay una pieza que, no sé por qué, asocio irremediablemente al otoño: el sofá Chester, uno de mis "decoiconos" favoritos, en especial si presenta su tonalidad más clásica, la de la piel marrón oscura. Y si además muestra el paso del tiempo a través de algunas heridas, en forma de muescas y grietas, todavía luce más encantador.







 
En decoraciones vanguardistas y modernas (presentando batalla en forma de contraste), en estilos clásicos (en diálogo generacional con el resto de las piezas), en atmósferas retro y vintage (mostrando con orgullo el paso del tiempo junto al mobiliario que le rodea), el sofá Chesterfield siempre es una pieza indeludible.

¡Me encanta! Y vosotros, ¿qué opináis?

Todas las imágenes provienen de mis paneles de inspiración en Pinterest




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